La Inteligencia Artificial es el sistema abstracto: trabaja estableciendo posibilidades a partir de datos e información. Hoy se intenta que, dentro de ese mismo universo probabilístico, sea capaz de convertir posibilidades en certezas, adquirir conocimiento, construir modelos del mundo y decidir qué es verdad.
Para ello crean agentes, RAG, guardrails y validadores sintéticos para su control, todo dentro del propio modelo de la IA.
Con eso se pretende que la IA sea, a la vez, el intérprete y la fuente ontológica de la verdad. Al pedirle a un modelo estadístico que infiera la regla de negocio a partir de datos ruidosos, se le exige que “invente la realidad” que el sistema de información omitió.