
En los siglos XIII y XIV, en plena expansión del comercio por el Mediterráneo, los mercaderes venecianos desarrollaron un sistema contable basado en la sucesiva transcripción de una misma operación. Primero anotaban los movimientos en el Memoriale (Borrador); después los trasladaban al Giornale (Diario), ordenados cronológicamente, y finalmente al Quaderno (Mayor), donde cada operación se registraba en la cuenta correspondiente.
Este procedimiento les permitía conocer, prácticamente en cada momento, el estado de cada cuenta. Para conseguirlo, un mismo hecho debía duplicarse en los libros, propagándose y transformando su forma de representación en cada uno de ellos.
Los mercaderes eran conscientes de que esta burocracia de copiar y trasladar un mismo dato era vulnerable al error, intencionado o no. Para verificar esa propagación desarrollaron un sistema contable con un mecanismo de comprobación intrínseco: el Método Veneciano, conocido hoy como Partida Doble.
A finales del siglo XV, Luca Pacioli recogió y sistematizó estas prácticas en la Summa de arithmetica, geometria, proportioni et proportionalità, publicada en Venecia en 1494. En su tratado describió el Método Veneciano y la utilización del Memoriale, el Giornale y el Quaderno, formalizando el que sería el primer workflow documentado de la historia.
O lo que nosotros denominamos PROPAGACIÓN ANSIOSA.

